Un blog de poesía sencilla y otras cosas para todos aquellos a los que les guste apoyarse, al menos una vez al día, en el alféizar de una ventana a ver pasar la vida.

MI PRECIO



Y ahora que soy libre
de pronto el suelo
se ha convertido en suelo
y la lluvia es agua
que se desliza por las ventanas;
ya no brilla el sol a medianoche
y la oscuridad permanece
entre las farolas.
No se si estoy despierta o dormida.
Miro mis brazos
y la piel cubre mi carne
que antes adornaba el espíritu
desprotegido.
Estoy sana.
Definitivamente, para escribir poesía
tienes que morir de tristeza.




A todas las zorras.





SIN METÁFORAS


Quisiera contarte, de una forma sencilla,
por qué soy una zorra,
por qué estoy de vuelta
y ya no me sonrojo
ni desaparezco bajo un manto negro
cuando me señalan con el dedo.

Podría explicarte cómo salía de la sala
invicta,
poderosa,
con la fuerza del animal salvaje
que habita en mis venas.

Cómo caminaba con la cabeza alta,

                             ¡Siempre alta nena! -me decía mi madre-

y, en un momento, me quedaba a ras del suelo
retorciendo un mechón entre mis dedos
como cuando era chiquita.

Cómo los susurros roncos
reptaban por los pasillos,
esos pasillos que conceden oscuridad
y esquinas suficientes a los cobardes,
deslizándose hasta mis oídos
para envenenarlos.

A ti podría explicarte: no era una zorra 
¡joder!,
solo era mejor que las corbatas
que invadían mis sueños.
  
Ahora, 
cuando por cansancio he decido vivir sin miedo,
cuando no me conformo con poco.
Ahora,
cuando soy una zorra
¡Qué tengan cuidado con mis dientes!

Zorra, puta y guarra.
Astuta, libre e inteligente.

                           ¡Siempre alta nena!-me decía mi madre-

Te lo cuento porque estoy de vuelta,
aún sin haber ido…….



A cuatro manos y dos cabezas.....




NUESTRO MUNDO

Anochece,
dibujo dinosaurios luminosos
con mi pincel sobre el techo.
Los pterodáctilos vuelan
y acechan los megalodones
en el fondo de tu vaso.
Recordamos cuando entrenábamos gorgosaurus
y montábamos sobre velociraptores
mientras los procoptodones
saltaban entre nosotros.
Somos ligeros como plumas
y flotamos sobre la cama.
Nos reímos del miedo en su cara.
¿Sabes?
Nuestra habitación es increíble
y puedes soñar lo que tú quieras.


ALGÚN DÍA....


PROMESAS


A partir de este momento,
te lo prometo,
no descansaré hasta verte envuelta en niebla.
La memoria me llevará
hasta un paisaje donde la paz escasea
donde se amontonarán las sombras
ocres,
blancas y sepias;
donde las raíces de los árboles
cubrirán tu rostro macilento
mientras tu boca vocifera.
Te prometo,
que algún día,
alzaré tu mortaja por bandera.
Tengo infinita paciencia.


LAS REGLAS DEL JUEGO

LAS REGLAS DEL JUEGO




Olvidaste despedirte,
ni siquiera supiste 
que te marchabas.
Nunca me paré a pensar
que nada es eterno, 
que la luz de tus ojos
no era infinita
y que podían permanecer abiertos
sin vida.
No quise saber
de las reglas injustas
de este juego de mierda
en el que la mañana y el ocaso
no hacen diferencias
ni aun tratándose de nosotras.
Da igual que grite,
ahora ya te has ido
y olvidaste despedirte.



DE IMPROVISO




La felicidad se esconde dentro 
de una pompa de jabón
y huele a caramelo pegajoso,
enrosca un mechón de  tu cabello entre sus deditos
y, cada mañana, te susurra 
un “te quiero” al oído.
No se perfuma con Channel número cinco
ni se columpia del lóbulo de tu oreja,
no la puedes encadenar de tu hombro 
con cordones plateados…….
Cuando quiere viene a ti
y te abraza un buen rato
y salta sobre tu espalda, tus hombros, 
tus costillas,
dejándote el corazón agotado.
Luego así como llegó de improviso, 
arrasando tu silencio,
se aleja riendo, a saltitos, por el pasillo.



YERA PELA MAÑANA




YERA PELA MAÑANA

Yera pela mañana
sonome’l despertador
dixeronme ¡Pala escuela!
¡Ay mamina! ¡Vaya horror!


Nun quería llevantame
y aquel malditu reló
taba poniéndome negra
como una piedra carbón.


Metí la cabeza p’adientro
tapeme con el cobertor
nun piesno salir de la cama
 ni arrastrándome voy hoy.

Si mandase yo ne’l colexiu
y fuese yo el director
cambiaba tolos horarios
con un  buen rotulador.

¿Llevantase a las ocho?
¡Hay que tar llocu por dios!
Cinco días pa folgala
paezme muncho meyor.